domingo, 9 de noviembre de 2008

A.L.I.E.N.


Un día volviendo hacia casa desde la escuela me encontré un extraño ser, de medio metro, piel escamosa y húmeda de color verde grisàceo, que bien podría denominarse como alien. Alien, lo llamé, de hecho.

Ni siquiera hablaba solo gemía, y, por su aspecto de desamparación, decidí llevármelo a casa. Parecía tan solo allí en la calle, y me miró con aquellos ojos negros y brillantes... en fin, no supe negarme.

A pesar de su estatura, caminaba normal; de pie con la columna recta y con un andar muy gracioso de manera que cualquier ser humano incluso podría envidiar. Era divertido ver como ese extraño hombrecillo se movía con desenvoltura por la calle, aunque no tuviera expresión en su rostro.

Olvidé tramar algo para evitar que la gente lo viera andar por la calle hasta el camino a casa, y es que me percaté después de ello porque la gente ni siquiera se molestó en ver al estrambótico ser. Al no ver que las personas gritaran pues ni me inmuté. Tampoco es que la gente no lo viera, sí lo veían, pero lo miraban con una entrañable sonrisa y con un expresión de muestra de afecto. Me extrañó bastante desde luego.

Una vez en casa, lo primero que hice fue tomarme el jarabe que me recetaron. Es genial esta hecho con el aroma del bosque y la naturaleza. Después me senté en el sofá y el hombrecillo hizó lo mismo, de un pequeño saltito se incorporó en él. Me quedé mirandolo. Tenía que buscarle un sitio para dormir, que enseguida pensé en poner una manta en un cajón grande con un cojín y situarlo allí. Pero... ¿Qué come este ser? ¿Acaso duerme? ¿Habla?

Cúantas preguntas me pasaban por la cabeza. Pero en fin, con los días fui solucionándolas.

Siempre relacionaba a Alien con un ordenador. Procesaba y punto. No creaba acciones por su propia cuenta. Él simplemente me observaba y después asombrosamente sabía hacer la acción que había observado de tal manera que parecía que ya tuviera mucha experiencia haciendolo. Aprendió muchísimas cosas, a cocinar, a hacer la cama, a utilizar la televisión, a excepción de hablar que nunca o aprendió, u ocultó su aprendizaje y práctica quien sabe. Y sí, dormía, y tanto que lo hacía, y plácidamente. No hacía ningún ruido extraño al dormir, solo respiraba suavemente, como un niño con buena salud.

Es difícil describir como era realmente. Yo lo resumía diciendo que era un hombre atrapado en un ser extraterrestre. Afirmé que era extraterrestre sí, pero ni siquiera me pregunté de dónde vino Alien.

Con el paso de los días Alien se fue haciendo cada vez más un trocito de mí. No lo llevaba a la escuela, se quedaba en casa limpiando o si tenía tiempo se documentaba viendo la televisión o navegando por Internet. Y allí me lo encontraba siempre, se levantaba o dejaba lo que estaba haciendo y venía a saludarme cariñosamente, eso sí, sin perder la calma y la compostura adulta.

Se convirtió en mi família, mi única familia, lo era todo para mí, tenía tiempo hasta para escuchar mis problemas escolares y sociales, a pesar de no hablar, pero me miraba y me escuchaba.

Y cuando creía que se iba a quedar conmigo para siempre, se marchó.

Todo acabó un día en el que casi no recuerdo nada. Lo único que recuerdo es que me estaba tomando la medicina y al salir del lavabo me encontré la casa vacía. No quedaba ni mobiliario ni electrodomésticos. Ni Alien tampoco estaba. Se los había llevado. Dios mío, pensé, como alguién que ha estado tan unido a mi este tiempo me ha dejado solo y me ha robado.

Rompí a llorar de desesperación. Necesitaba no a los muebles, sino a Alien. Él era mi único sitio para escapar de la realidad.

Llamaron a la puerta, pero la casa no estaba para visitas estaba completamente vacía así que no abrí. Dio bastante igual, porque al final la abrieron de un golpe y entraron dos seres, de idéntica apariencia a la de Alien, pero con un metro y algo más de altura que él.

Les miré esperanzado y con una sonrisa, con los ojos perdidos mirando al horizonte. Ellos me devolverían a Alien! Estaba casi seguro.

Me cogieron de los brazos sujetandome con fuerza, y me llevaron a la calle, de una forma un tanto violenta, pero me sacaron de mi casa vacía.

A fuera había un platillo volante esperándonos. Estaba tan ilusionado! Iba a saber de donde provenía a Alien e iba a saber porque demonios se marchó. Porque yo se que el me extraña, sí que lo sé. Pero no sé porque se fue quería conocer las razones.

Sus parientes me entraron en el ovni por una pasarela que salió desde sus entrañas.

Me dejaron en el suelo sin tanta brusquedad con la que me sacaron de casa y me ataron las manos con un extraño artefacto de alta tecnología. Tecnología a años luz más avanzada que la nuestra por supuesto.

El ovni despegó rápidamente sin más dilación. Yo veía la cabina donde conducían los extraterrestres a través de un cristal.

No se escuchaba muy bien y además me empezó a entrar sueño. Escuché algún trozo de conversación que pasé por alto pues no me interesó seguro que hablarían de otra persona:

“-... parece que la tomaba frecuentemente. ¿No había nada más en la casa?

- No, los vecinos me han afirmado que solo vivía con un gato que recogió en la calle. Lo he apuntado ya en el informe junto a lo de la alarma de los vecinos por lo de los muebles en la escalera, tranquilo.

- Madre mía, que juventud, no me extraña que sin padres tuviera tanta debilidad psicológica. Que triste ver como alguien tiene que recurrir a las...”

Me dormí, y soñé como estaba sentado en un cráter lunar junto a Alien, mirando la Tierra. Nosotros no estábamos ya en esa realidad, y estaba féliz. Alien me daba un beso en la mejilla y yo me repetía lo afortunado que era teniéndole a mi lado.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

esto ya lo he leido no? xd

Mark Starr dijo...

si señor, es que queria archivarlo aqui en el blog por si algun visitante ajeno a fotolog lo leia, y el oscar tmbn, que en blogs le gusta entrar pero en fotologs dice que no le gusta porque hay mucho gilipollas suelto en concreto mucho no cago chido xD