Habíamos quedado en ir al Cash Converter, así que ya me había preparado el carnet del estudiante para poder salir.
Subimos la rampa, riendonos de gilipolleces como siempre y contándole yo que la profe de catalán había vuelto y que se había sulfurado y habíamos montado cachondeo.
Yendo al Cash Converter nos encontramos a la Neus Franch y a su madre mirando al escaparate. Nos extrañamos, "ésta no ha ido al cole?!".

Tampoco nos interesa, así que entramos a lo que queremos ver.
Dios mío. Se nos llenan los ojos al ver las guitarras y bajos eléctricos. A precio tirado, de segunda mano eso sí, pero nada que se pueda arreglar con unas cuerdas nuevas.
Vemos de todo tipo, una Firebird negra, Una tipo Fender de color blanco, Un bajo eléctrico azul celeste eléctrico, un bajo negro, una guitarra electro-acústica negra, y una Les Paul con degradado Sunburst. Que preciosidades. Pero si hay una que le llama la atención al Òscar es una Stratocaster con degradado Sunburst.
Impresionante y preciosa, tan sólo 89'90. Y encima se conserva de puta madre.
Tras darle tres vueltas al sitio de los instrumentos, nos escapamos porque va a sonar el timbre.
Salimos con una sonrisa de oreja a oreja.
Y es que cada día, nuestro sueño... está más cerca.



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